¿Qué es la falta de atención?
La falta de atención se caracteriza por un individuo que se mueve entre tareas sin completar ninguna actividad, aparentemente perdiendo interés en una tarea porque se desvía hacia otra.1,2 Las personas con falta de atención suelen distraerse y olvidarse fácilmente, y experimentan dicultades a la hora de organizar actividades.1,2
¿Qué es la hiperactividad?
La hiperactividad se refiere a una actividad motora excesiva1 , que puede presentarse de manera diferente según la edad del individuo1 y puede ser más evidente en situaciones estructuradas que requieren autocontrol.2 Suele caracterizarse por dificultad para relajarse, necesidad de estar siempre ocupado, cambios continuos de actividad y necesidad constante de movimiento.2
¿Qué es la impulsividad?
Las personas con tendencias impulsivas pueden ser imprudentes y parecer impacientes y, a menudo, se muestran desinhibidas en situaciones sociales. Puede que les resulte difícil esperar su turno, entrometerse o interrumpir las actividades de los demás o dejar escapar respuestas a una pregunta antes de haberla completado, suele existir una dificultad para controlarse ante los estímulos.1,2
Hipótesis neuroquímica-catecolaminas
Se requieren niveles normales de catecolaminas, noradrenalina (NA) y dopamina (DA), para un correcto funcionamiento de la corteza prefrontal.22
La corteza prefrontal (CPF) es muy sensible a su entorno neuroquímico; tanto una liberación insuficiente como excesiva de catecolaminas perjudica su funcionamiento. Las catecolaminas noradrenalina (NE) y dopamina (DA) se liberan en la CPF según el estado de activación: muy poca durante la fatiga (¿y el aburrimiento?), una cantidad moderada de liberación fásica ante estímulos relevantes durante la vigilia alerta y no estresada, y una liberación tónica elevada en condiciones de estrés. Niveles moderados de NE activan los receptores α2A postsinápticos para mejorar la función de la CPF, mientras que niveles más altos activan los receptores α1 y β, lo que perjudica dicha función. Por lo tanto, la regulación óptima de la CPF depende de la estimulación postsináptica de los receptores α2A y de una estimulación moderada de los receptores D1. Estudios en animales sugieren que dosis terapéuticas de estimulantes mejoran la función de la CPF al aumentar la estimulación endógena noradrenérgica y dopaminérgica de los receptores α2A y D1, respectivamente.22